UGT prisiones aclara varias cuestiones en torno al reciente caso de G.M.

Ante las diferentes noticias y opiniones aparecidas en la prensa sobre lo ocurrido en torno al caso de Gonzalo Montoya, desde UGT queremos matizar lo siguiente:Ante las diferentes noticias y opiniones aparecidas en la prensa sobre lo ocurrido en torno al caso de Gonzalo Montoya, desde UGT queremos matizar lo siguiente:

  • Que tanto por parte los funcionarios de vigilancia como de los servicios médicos se actuó correctamente siguiendo el procedimiento o protocolo establecido para estos casos.
  • Se precinta la celda y se pone el hecho en conocimiento del Juzgado de Guardia y se persona una comitiva judicial (forense, policía judicial, secretario…) que inicia una investigación in situ del caso.
  • El Centro Penitenciario dispone de electrocardiógrafo en la enfermería, pero no dispone de uno portátil para realizar un electrocardiograma en la celda.
  •  La asistencia médica a los internos en el Centro Penitenciario es similar a la del médico de familia de un centro de salud, por lo que no compartimos comentarios gratuitos y fuera de lugar en el sentido de que “los médicos de la prisión son peores que los de sanidad pública”, o que se trata de un “sistema sanitario rudimentario”.  Además, existe un acuerdo de colaboración con el Principado, por el que especialistas de la sanidad pública pasan consulta periódicamente en la prisión.
  •  Una parte importante de la población reclusa es drogodependiente y a pesar de los controles y cacheos que se realizan diariamente, en la prisión existen lamentablemente la droga y las pastillas psicotrópicas no dispensadas por la farmacia del centro, siendo la  principal vía de entrada del tráfico de estupefacientes los “vis a vis” y  los regresos de permisos de salida. Los internos la introducen oculta en el interior de su cuerpo. Los cacheos integrales (desnudo) tiene que ser motivados y previamente autorizados por el Jefe de Servicios, dando conocimiento del mismo al Juzgado de Vigilancia. Para realizar una simple placa de rayos X que pudiera detectar la ingesta de sustancias en el cuerpo para luego expulsarlas, se necesita autorización judicial.
  •  Durante mucho tiempo, se contrataron a tiempo parcial dos enfermeros para el reparto de la medicación durante los fines de semana y festivos. Como consecuencia de los recortes, la Administración Penitenciaria suprime estos contratos y se procede a dispensar el viernes la medicación para todo el fin de semana. En ocasiones, se ha detectado que algún interno trapichea con ellas.
  •  La mejor forma de disminuir el consumo de droga en la prisión es mediante la implantación de programas de deshabituación. La prisión asturiana llegó a tener en pleno funcionamiento tres Unidades Terapéuticas con más de 500 internos en programa de este tipo y con unos resultados contrastados y avalados por entidades de prestigio como la Universidad de Oviedo o la Fundación Proyecto Hombre, entre muchos otros. Lamentablemente, la Dirección del Centro -avalada por esta Administración Penitenciaria- empezó paulatinamente a poner trabas a su normal funcionamiento y hoy en día lo que queda de ellas  es prácticamente el nombre. Es necesaria una clara apuesta de la Administración por la misma, una derivación de cada interno a su programa adecuado, dotarla de los recursos humanos y materiales necesarios y hacerlos atractivos para los internos.

 

 

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