Responsabilidades en el hundimiento de Correos... segunda parte

Responsabilidades en el hundimiento de Correos... segunda parteSe nos suele preguntar ¿por qué se ha llegado a este punto? La respuesta es clara. Por el evidente y contrastado “analfabetismo” funcional en la gestión pública del “enviado” (Serrano), un presidente con nulos conocimientos e indiscutible incapacidad para liderar un proyecto de la envergadura de Correos. El “adanismo” pueril del aprendiz de brujo, obsesionado por poner el contador a cero a 300 años de nuestra historia postal, por convertirse en un émulo cutre de Jeff Bezos (jefe de Amazon) a lo ibérico y por construir el relato falso de un Correos de los “nuevos tiempos” para alimentar, por otra parte, su enfermiza megalomanía personal, han contribuido a llevar su "aventura" a un desastre descomunal.

Derrumbe sin precedentes en la historia de Correos en el que han sido determinantes varios factores. Entre ellos, la aversión inaudita de Serrano a todo “lo postal”, dando por muerto -y ayudando a su caída- el sector postal tradicional (carta y paquetería del servicio postal universal), pese a ser la mayor fuente de ingresos de Correos, y provocando en consecuencia el que hayan nacido, crecido y hecho el agosto empresas privadas del sector postal tradicional (léase, HISPAPOST o ENVIALIA, entre otras); el que haya permitido y alentado el recorte de su financiación (110 M€) hasta mínimos históricos; el estrepitoso fracasado, uno detrás de otro, de todos y cada uno de sus “proyectos” de diversificación (Correos cargo, Correos Market, Correos Frío, Correos Cash, Almacenes logísticos, etc.), con unos irrisorios 4 M€ de ingresos, a lo que hay que sumar la quiebra de filial (NEXEA) que se suponía era un paradigma de la diversificación y el enlace entre la digitalización y lo postal, cuyo agujero económico se quiere “colgar” de una matriz ya extremadamente debilitada.

Por no hablar de la criminalización de los profesionales de la “casa” que no le seguían al dictado sus desvaríos, o de la ruptura sectaria del diálogo social y persecución del sindicalismo confederal de UGT y CCOO por no plegarse a su proyecto de reconversión/desmantelamiento (algún día tendrá que explicar las maniobras, propias de alguien con “estilo mafioso y fontanería de cloaca”, para descabezar a los responsables sindicales de ambos sindicatos en los que Serrano focalizaba la insumisión a sus planes), mientras que, con la inestimable y carísima ayuda de KPMG, promovía, como modelo alternativo al sindicalismo de clase, una agrupación de intereses y visiones sindicales tan variopintas como contrarias entre sí, para formar un "frente sindical" contrapuesto a CCOO y UGT, sindicatos muy mayoritarios en Correos.

En definitiva, Serrano es la crónica de un fracaso anunciado sobre el que, inexplicablemente y pese a los reiterados avisos y denuncias durante más de tres años por parte de CCOO y UGT, en clave interna primero y externa después, tienen responsabilidad desde los Ministerios de Hacienda (propietario) de Fomento (regulador), pasando por la SEPI -como organismo directo de vigilancia- y por el propio Gobierno, con su presidente a la cabeza, como causante último de la desdichada elección de Serrano para el cargo, si acudimos al relato del propio interfecto y del que se difunde, sotto voce, desde altos cargos del PSOE y personas destacadas del Gobierno.

Haciendo crónica de las últimas secuencias de la esperpéntica situación descrita, cabe anotar la desilusionante comparecencia de la presidenta de SEPI -mano derecha de la ministra de Hacienda y Administraciones Públicas, a su vez, mano derecha del presidente del Gobierno y número dos del PSOE- el pasado 10 de octubre en el Congreso, de la que se deducen varias cosas muy preocupantes. El reconocimiento, por pasiva, de la enorme avería que tiene Correos al no poder rebatir la presidenta de SEPI ninguna de las afirmaciones sobre “el desastre” de la compañía -todas ellas ciertas- del diputado del PP que la interpeló; la sensación de que su intervención, llena de lugares comunes para no decir nada, indica que esto se le/s ha ido de las manos; que, tanto ella como sus superiores -Ministra y Moncloa- son conscientes de que hay “un elefante en la habitación de Correos”, responsable directo del desaguisado postal, que durante tres años han simulado no ver, mirando para otro lado, mientras CORREOS se venía abajo. Y que ahora se sigue sin querer ver, ni siquiera mencionar, como si, con ello, el “elefante” y la responsabilidad “in vigilando” (SEPI, HACIENDA) e “In eligendo” (MONCLOA) desapareciesen.

Por eso UGT y CCOO  seguimos mostrando nuestra desconfianza de que exista una voluntad política sincera y real de iniciar el camino de la rectificación, impulsar un proceso de restauración de los daños y sentar las bases a la altura política que requiere la dimensión del problema, para recuperar a Correos y situarlo al nivel que merece su importancia social como servicio público útil para la sociedad de un país desarrollado y restablecer una dimensión empresarial que se ha deteriorado y desmantelado con una ignorancia infinita. Centrarse en una operación de maquillaje (otro plan estratégico "express") estando aún vivo y muy "activo" el del desguace de Serrano/Deloitte solo para minimizar daños electorales sería otro error más de SEPI o de quien por encima tenga esa tentación, como lo sería enviar "paracaidistas" bien intencionados desde SEPI, expertos en prejubilaciones o en agencias de prensa. SEPI y quienes están por arriba saben a estas alturas cómo hay que empezar a ponerse manos a la obra para recuperar Correos. Ahora lo inteligente sería, más que minimizar daños electorales, minimizar los daños económicos, sociales y laborales provocados por Serrano por haber estado mirando para otro lado durante casi cuatro años. En nuestro país el mayor delito político no es equivocarse, lo que no perdonan la ciudadanía y los/as trabajadores/as es no asumir una equivocación, no querer rectificar una vez evidenciada y pretender, además, difuminarla con estrategias de distracción cortoplacistas para evitar entrar en la raíz del problema.

Por ello, para que nadie se llame a engaño poniendo trampantojos para aparentar cambiar las cosas y que todo siga igual, UGT y CCOO desde la responsabilidad y legitimidad que la democracia laboral nos otorga, en defensa de los trabajadores/as postales y después de tres años de advertencias y denuncias de la catástrofe que se estaba produciendo en Correos, queremos reiterar que, en estas condiciones, el conflicto seguirá abierto en los medios, en las instituciones, en el Parlamento y en los centros de trabajo, camino de una nueva Marea Amarilla prevista para abril, para seguir  exigiendo un cambio en el modelo de gobernanza de Correos, principal causante del caos, la quiebra económica y desmantelamiento de Correos, la certificación oficial de defunción del actual Plan de Desmantelamiento y de sus ejecutores, y poder con ello iniciar con garantías de seriedad y rigor, al más alto nivel, una discusión a fondo para promover de forma consensuada el  Modelo Postal Público que necesita nuestro país.

 

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